La rehabilitación del puente sobre el río Tárcoles incorpora sistemas destinados a reducir el impacto de los movimientos sísmicos y mejorar la estabilidad de la estructura.
Costa Rica, julio de 2026. La incorporación de aisladores sísmicos en puentes y otras obras públicas representa un avance para el desarrollo de infraestructura más segura, eficiente y preparada ante los fenómenos naturales que afectan al país.
Costa Rica se encuentra en una región caracterizada por una elevada actividad tectónica. Durante 2025, la Red Sismológica Nacional registró 5.781 sismos, de los cuales 181 fueron percibidos por la población. Este escenario evidencia la importancia de que las nuevas construcciones y los procesos de rehabilitación estructural cumplan con los lineamientos establecidos en el Código Sísmico de Costa Rica.
Una de las obras que ha incorporado esta tecnología es la rehabilitación del puente sobre el río Tárcoles, ejecutada por Constructora MECO. Esta estructura forma parte de una de las principales rutas que conectan el Gran Área Metropolitana con la región del Pacífico Central y beneficia directamente a unas 32.200 personas usuarias.
Los aisladores sísmicos son dispositivos instalados entre distintos componentes de una estructura con el objetivo de disminuir la transmisión de las fuerzas generadas por un terremoto. Su funcionamiento permite reducir los movimientos bruscos, aumentar la estabilidad del puente y disminuir el riesgo de daños estructurales.
Además de mejorar el desempeño de la obra ante un sismo, estos sistemas facilitan el diseño estructural, optimizan el uso de materiales y permiten mantener un equilibrio entre la seguridad, los costos, la calidad y los tiempos de ejecución.
La tecnología también contribuye a preparar las estructuras frente a las condiciones hidrológicas asociadas con eventos climáticos extremos, como inundaciones, aumento de caudales y procesos de erosión que pueden afectar puentes y carreteras.
“La innovación no busca únicamente incorporar nuevas tecnologías; su verdadero propósito consiste en ofrecer infraestructura de mayor calidad para las personas. Cuando logramos optimizar procesos, reducir tiempos de construcción y mejorar el desempeño de una obra frente a eventos naturales, el beneficio llega directamente a quienes transitan por esas carreteras y puentes todos los días”, afirmó Josué Rodríguez, jefe de la Oficina Técnica de Constructora MECO.
El uso de programas especializados permite a los equipos de ingeniería modelar el comportamiento de las estructuras antes de iniciar la construcción. Estas herramientas ayudan a analizar diferentes escenarios sísmicos e hidrológicos, evaluar materiales y anticipar posibles fallas o interferencias.
Entre las metodologías utilizadas se encuentra BIM, sigla en inglés de Building Information Modeling, que integra la información de un proyecto en un modelo digital tridimensional. Este sistema facilita la coordinación entre profesionales, permite identificar problemas desde la etapa de diseño y reduce la necesidad de efectuar modificaciones durante la construcción.
También se emplean tecnologías como LiDAR, estaciones topográficas robóticas, sistemas de posicionamiento GPS de alta precisión y simulaciones digitales de los procesos constructivos. Estas herramientas fortalecen la planificación, el control de calidad y la seguridad de los trabajadores.
Según la empresa, estas metodologías han sido aplicadas en proyectos como el puente entre Hatillo 7 y Hatillo 8, el intercambio de Grecia, el puente sobre el río Cañuela y diferentes estructuras de la denominada Punta Sur de la Ruta Nacional 35.
En el marco del Día del Ingeniero en Costa Rica, especialistas del sector destacan que la innovación tecnológica será fundamental para construir obras con una mayor vida útil, capaces de proteger a la población y responder a las condiciones sísmicas, climáticas y geográficas del territorio nacional.
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